Apuntes sobre el modelo económico de las empresas de Hardware libre

Hace poco, con motivo de la mesa redonda “Modelos de negocio” del OSHWcon, se nos preguntó cual era nuestro modelo económico. La respuesta fue la simple formulación de lo que hacemos. La experiencia funda aparentemente el saber y los ejemplos marcan sin duda algunas pautas en las imaginaciones de los que escuchan las experiencias contadas.
Unos días después de esta puesta en común de experiencias, deseo retomar y aclarar unos puntos.
Primero, la ambigüedad dejada por el empleo del término « modelo clásico » que se usó para expresar el tipo de negocio fundado sobre la transacción compra / venta en el marco de una empresa de Hardware libre. En mi perspectiva, la acción es clásica. Pero no sus motivos. No estoy de acuerdo con decir que la empresa de Hardware libre utiliza los mismos recursos que las empresas industriales (de la época industrial) clásicas, como la marca para vender sus productos.

No estudié negocios ni marketing y entiendo mal el concepto de marca, pero creo entrever que, cuando se habla de marca, se habla de la parte perversamente atractiva de un sistema de pertenencia. La marca no es comunidad. Por lo menos no es el tipo de comunidad que el hardware libre constituye. La comunidad de la marca es la comunidad de la identidad. La comunidad del Hardware libre (y de muchas otras) es la comunidad de la práctica, la comunidad del hacer, y, por lo tanto, de la diversidad. No creo que nadie se compre un Arduino porque es guay, porque lo demás lo tienen o porque hable de una pertenencia identidaria, sino porque lo necesita. Arduino es una herramienta usada en miles de proyectos diferentes. La comunidad edulcorada de la marca fundada sobre el bien adquirido está muy lejos de la comunidad de práctica y de colaboración de la cultura libre. Nunca había escuchado hablar de marca tanto como hoy, justamente cuando, en mi opinión, la marca se derrumbe y el producto aparece de nuevo en el corazón de la transacción. Y eso es precisamente el valor, el papel, y también el significado del hardware libre: llevar hacia un tiempo del hacer. El término « clásico » expresaba la ilusión inconsciente y vagamente estúpida (mía) de la vuelta a una transacción fundada sobre la necesidad y/o el aprendizaje. Estuvo mal elegido. No hay vuelta, sino más bien la emergencia de un mercado del hacer.
El segundo punto es una reflexión de la cual no me dio tiempo hablar: el lugar del negocio. Es un elemento que me parece extremadamente interesante en el caso de las empresas de Hardware libre. Supongo que es una de las preguntas críticas que yacían en la pregunta general de la mesa redonda, pregunta a la cual finalmente no respondimos ninguno, y a la vez, respondimos todo el rato, escondiéndola respondiendo. Las cifras escondían la pregunta ética o la sospecha permanente de imposibilidad o de contradicción. La pregunta que había que plantear es la siguiente: ¿cuál es la relación entre procomún y dinero? en otras palabras ¿dónde ocurre el negocio? Ocurre justo en el lugar donde la procomunización no ha ocurrido, justo donde la procomunización de la infraestructura se ha parado. El proceso de “Procomunización” es un proceso fundado sobre las capacidades, el conocimiento y las simplificaciones tecnológicas. No consideraría que la apertura hace el procomún. Debe de cumplir condiciones de fácil accesibilidad, reproducción y gestión. En nuestro caso, todavía vendemos impresoras 3D porque la simplificación del proceso de producción de la máquina no es suficiente. Se sigue haciendo negocio sobre la escasez, escasez de competencias, dificultad de la tarea. La procomunización provoca una abundancia, que, dentro del marco económico capitalista que conocemos, no provoca dinero y desmonetiza el campo en cuestión. El modelo económico se desplaza entonces hacia el marco, todavía escaso, de la abundancia, en el no “Procomunizado”. Pero a la diferencia de otras empresas, la empresa de hardware libre tiene o debería tener una ética clara: no limita la procomunización e incluso contribuye a ello ya que sus avances son avances de la comunidad y de la sociedad en general; cultiva o debería cultivar la colaboración; piensa o debería pensar formas de valoración de la esfera de la abundancia o por lo menos herramientas de gestión del campo de lo común.

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